En el Gran Montreal —que incluye la isla de Montreal, Laval y la Rive-Sud— la pregunta es inevitable: ¿conviene comprar o seguir rentando? Los alquileres han subido a niveles históricos, mientras que adquirir una propiedad parece cada vez más costoso. Para la comunidad latina, que se concentra fuertemente en Laval y en ciudades de la Rive-Sud como Brossard y Longueuil, esta decisión define su seguridad y su futuro financiero.
Según el Tribunal Administrativo de Arrendamiento (TAL), en 2025 los alquileres en Quebec subieron en promedio un 5,9%. En Montreal y sus alrededores los incrementos superaron el 7%, lo que significa que un apartamento que costaba $1,400 hace pocos años hoy fácilmente llega a $1,900 o más. Los datos de Statistics Canada confirman que la renta ofertada promedio en la región pasó de $1,130 en 2019 a casi $1,930 en 2025, un salto del 71%.

Por otro lado, comprar exige un esfuerzo mayor. El precio mediano de una vivienda unifamiliar en el Gran Montreal superó los $633,000 en agosto de 2025, los condominios rondan los $422,000 y los plex (2-5 unidades) superan los $840,000. Aun así, la diferencia central está en que cada pago de hipoteca reduce deuda y construye patrimonio, mientras que el alquiler desaparece sin retorno.

Un estudio de Zoocasa muestra que en Montreal el pago mensual promedio de hipoteca es de $2,814, frente a un alquiler medio de $2,002. La diferencia es de $812 al mes. Puede parecer un ahorro, pero con la hipoteca cada dólar se invierte en tu propiedad, mientras que con la renta cada dólar se pierde.

La historia del mercado es clara: alguien que compró en Laval o St-Hubert hace 15 años por unos $250,000 hoy tiene una propiedad que vale más de $600,000 y una hipoteca pagada en más de la mitad. Quien rentó durante el mismo periodo ya gastó más de $300,000 en alquiler, sin acumular patrimonio.
Comprar no siempre significa acceder a la casa soñada desde el inicio. Puede ser un condominio modesto en la Rive-Sud o un departamento pequeño en Laval. Lo importante es entrar al mercado. Con los años, el valor de esa propiedad subirá y la deuda bajará, permitiendo dar el salto a una vivienda más grande o mejor ubicada.
La conclusión es contundente: en el Gran Montreal, donde los alquileres crecen sin freno y las propiedades siguen valorizándose, comprar es la estrategia más sólida para asegurar el futuro financiero. El mejor momento para comprar fue ayer; el segundo mejor momento es hoy.