Si tienes en tu lista de deseos conocer un pueblo de montaña rodeado de naturaleza y colores otoñales, no necesitas viajar muy lejos. A menos de dos horas de Montreal se encuentra Mont-Tremblant, un destino de cuatro estaciones conocido por sus paisajes y por su encantador ambiente que le ha ganado el apodo de la “Pequeña Suiza” de Canadá.
Aunque la región es famosa por sus pistas de esquí durante el invierno, el otoño transforma completamente el paisaje. Los tonos rojos, naranjas y dorados cubren las montañas, mientras las calles adoquinadas y los edificios de varios pisos con techos inclinados hacen que el pueblo parezca sacado de una postal europea.
Todo lo que puedes disfrutar en Mont-Tremblant durante el otoño
El destino ofrece mucho más que paisajes. Entre sus cinco zonas —el pueblo, el resort, el centro de la ciudad, el Parque Nacional de Mont-Tremblant y Domaine Saint-Bernard— hay actividades para pasar desde un día completo hasta un fin de semana.
Uno de los principales atractivos es el Parque Nacional de Mont-Tremblant, que cuenta con más de 400 lagos y más de 100 kilómetros de senderos. También es posible practicar canotaje, kayak, paddleboard y pesca mientras los bosques cambian de color.
