Durante el invierno, Montreal regala paisajes que parecen sacados de un cuento, y uno de los más sorprendentes se encuentra en Parc Jean-Drapeau. En plena temporada de frío, este espacio se ha convertido en un verdadero mundo encantado gracias a sus monumentales esculturas vegetales cubiertas de nieve, creando una experiencia visual que recuerda a escenas de películas como Frozen o Moana —y lo mejor de todo: es completamente gratis.
Ubicadas en los Jardins des Floralies, en la Île Notre-Dame, las obras de Mosaïcultures internacionales de Montreal adquieren una personalidad totalmente distinta bajo el manto invernal. Aunque fueron concebidas para brillar en verano, el hielo y la nieve les otorgan ahora un aire fantasmal y poético que las hace aún más impresionantes.
Esculturas que parecen sacadas de un cuento de hadas
Las piezas fueron creadas con cerca de medio millón de flores y plantas, fusionando arte, naturaleza y narrativa. En invierno, sus formas botánicas quedan “congeladas en el tiempo”, dando la sensación de estar dentro de un cuento o una esfera de nieve gigante.
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La obra más emblemática es Mother Earth, una escultura de 11 metros de altura que representa a una mujer serena, símbolo del ciclo de la vida y la generosidad de la naturaleza. En verano, de su mano fluye una cascada; hoy, esa misma palma sostiene nieve pura, mientras su cabello vegetal se cubre de escarcha y carámbanos, transformándola en una auténtica diosa invernal.
Esta escultura, presentada originalmente en 2013 y ganadora de múltiples premios internacionales, resulta especialmente conmovedora al verla resistir el crudo invierno de Montreal, transmitiendo calma, fuerza y conexión con la tierra.
Arte, esperanza y naturaleza bajo la nieve
Muy cerca se encuentra The Man Who Planted Trees, inspirada en el cortometraje animado ganador del Oscar. Compuesta por más de 100 mil plantas, representa a un pastor que devuelve la vida a tierras áridas. En invierno, cubierto de nieve, parece esperar pacientemente el regreso de la primavera, reforzando su mensaje de perseverancia y esperanza.
El recorrido se completa con seis pares de esculturas abstractas llamadas “YY”, inspiradas en el logo de Parc Jean-Drapeau y su legado de Expo 67. Distribuidas entre las islas Sainte-Hélène y Notre-Dame, simbolizan unidad, colaboración y amistad, destacando aún más sobre el paisaje blanco.

