A menos de un año del inicio del Mundial 2026, FIFA se enfrenta a una situación delicada: las restricciones migratorias de Estados Unidos están complicando el ingreso de miles de personas, incluyendo fanáticos, delegaciones, periodistas y personal técnico. La situación ya ha generado protestas de organizaciones pro derechos humanos, que acusan al país anfitrión de violar los principios fundamentales de inclusión y accesibilidad que promueve la FIFA.
Frente a este escenario, Canadá se perfila como una alternativa sólida y neutral, capaz de garantizar un evento verdaderamente global, sin exclusiones ni conflictos diplomáticos.
Restricciones migratorias generan alarma mundial
El detonante ha sido la reciente ampliación de la lista de países restringidos para ingresar a Estados Unidos, que ahora alcanza a 43 naciones. Esta medida impacta directamente en la participación de hinchas de selecciones clasificadas como Irán, cuyos aficionados no podrán alentar a su equipo en territorio estadounidense.
Además de las barreras para los fanáticos, se han reportado múltiples dificultades para que periodistas y personal logístico obtengan visas, lo que compromete la cobertura mediática y la organización general del evento. Esto no solo pone en riesgo el acceso igualitario, sino también la experiencia multicultural que define a una Copa del Mundo.
Las críticas apuntan a que FIFA estaría traicionando sus propios principios rectores, como la lucha contra la discriminación y la promoción de los derechos humanos. Organizaciones y voces del deporte reclaman una solución urgente y coherente con los valores del organismo rector del fútbol mundial.
